VUELTA A ESPAÑA | ETAPA 1 Roglic sigue con hambre


El esloveno gana en Arrate y es el primer maillot rojo de la Vuelta, por delante de Carapaz. Froome se hundió. La esperanza española es Enric Mas, sexto.


La Vuelta a España 2020 ya está en marcha. Ha arrancado en martes y en octubre, dos rarezas, y se desarrollará íntegramente en otoño, otra anomalía, entre estrictas medidas antipandemia. ¿Podía haber más singularidades? Pues sí, las había. La Vuelta ha arrancado con una llegada en alto al Santuario de Arrate, otro toque de excepción. Allí, en una cima de enorme tradición ciclista, Primoz Roglic impuso su ley para enfundarse el primer maillot rojo. Sigue con hambre.

Para recordar esas primeras peculiaridades, martes y octubre, la Vuelta se inauguró con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del coronavirus. Si hoy estamos aquí es por el impacto de la pandemia, que obligó a mover el calendario y a suprimir las tres etapas neerlandesas que tenían que haber precedido a Arrate. Y para recordar ese segundo anacronismo, otoño, la etapa de apertura se disputó bajo la lluvia. Para entrar en ambiente.

Bajo esa lluvia rodó la primera fuga de la carrera, formada por Cavagna, un aventurero clásico en el pasado Tour a quien apodan el TGV, el tren de velocidad francés, acompañado de Sütterlin, Jauregui, Wellens y Bol. Siempre controlados por el Movistar y el Jumbo. También hubo los primeros abandonos: Frank, Van Wilder, Geniez… Y las primeras caídas, entre ellas la de un hombre importante para la general, Daniel Felipe Martínez, ganador este año del Dauphiné y de una etapa en el Tour. Después de un chequeo médico y de valorar la retirada, el colombiano decidió continuar. Ya veremos hasta cuándo.

No hizo falta llegar a las rampas de Arrate para resolver algunas incógnitas de esta Vuelta. En el puerto anterior de Elgeta, de tercera categoría, Chris Froome se quedó descolgado, justo cuando su compañero del Ineos, Andrey Amador, tiraba por delante para Richard Carapaz. Terminó a 11:12 minutos. Es la caída de un mito. Definitivamente. También se rezagaron ahí Thibaut Pinot, Ion Izagirre… Y poco antes lo había hecho Michael Woods, aunque en este caso por accidente.

El Ineos mantuvo el mando en la subida eibarresa, con un ritmo machacón de Iván Ramiro Sosa. Sin mirar al pasado. Pero el Jumbo se rebeló pronto contra la dictadura británica y decidió imponer su propio orden. Sepp Kuss atacó para formar una primera selección de ocho corredores, en la que entró su jefe Primoz Roglic, no así Tom Dumoulin, y también el jefe del Ineos, Carapaz. Del Movistar respondió Enric Mas, a quien se le vio con pedaleo fácil. Es la esperanza española. Alejandro Valverde llegó a 51 segundos. Hugh Carthy lanzó el primer órdago por el triunfo, remachado por un Roglic que alarga la forma desde el Tour. En segunda posición se clasificó Carapaz. De momento, la Vuelta apunta a ese duelo: Roglic-Carapaz. Con permiso de Mas, que quiere dar el salto. Y puede.

Fuente:www.as.com

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