Benzema se congela y firma tres partidos con 'triple cero': sin goles, asistencias ni remates a puerta

El Madrid nota la sequía del jugador del que más depende

Miguel Ángel Lara

Benzema, durante el partido contra Osasuna.

Karim Benzema se ha congelado, como si su fútbol notara las desplomadas temperaturas de este mes de enero de 2021. Y esa es una pésima noticia para el Real Madrid, porque es su gran referencia ante la meta rival, su jugador más de determinante. Esa es una realidad incuestionable, porque de los 37 goles que lleva el Madrid esta temporada, en 32,4% (12) llevan la firma de KB.

Pero a la Supercopa de España llega Benzema con unos datos inquietantes. En los últimos tres partidos ha repetido un desolador 'triple cero': no ha marcado, no ha asistido y ni siquiera ha rematado entre los tres palos. Elche, Celta y Osasuna han sido capaces de alejar al francés de las situaciones de peligro. Ante los mediterráneos, el Madrid fue capaz de construir peligro más allá de Karim. Con el Celta los remates se limitaron a dos disparos, los dos goles. Y en El Sadar el único remate a puerta fue de Asensio en el minuto 48.

Esa ausencia de Benzema es novedosa en esta etapa segunda etapa de Zidane. Juntar tres partidos con esa triple laguna no lo vivía Karim desde que sus entrenadores eran Solari y Lopetegui. Entonces sumó seis partidos seguidos sin marcar, asistir ni mandar al menos un balón entre los tres palos. En la primera etapa de Zidane sí le pasó. Por ejemplo, siete partidos con ese nulo triunvirato entre el 0-3 ante la Juve en Turín y su doblete al Bayern en el Bernabéu que metió al Madrid en la final de Kiev.
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Poca ayuda

Pero aquellos eran los tiempos de Cristiano, días en los que el Madrid tenía garantizado el gol con el portugués. Ahora no es así. Al lado de Benzema no hay un goleador, una segunda vía segura para el caso de que el francés entre en periodo de bajón. A su espalda aparecen Casemiro y Modric, con cuatro goles.

Es una anomalía absoluta para un equipo de la entidad y de los objetivos del Madrid. No es normal que no haya un segundo delantero que aporte goles. Basta repasar lo que ocurre en los grandes de Europa.

En el Bayern, los goles son cosa de Lewandowski (23). Detrás aparece una especie de delantero de verso libre que hace de todo como es Müller, con nueve goles. En la Juve, detrás de los 18 de Cristiano (18) aparece Morata (10). El PSG tiene a Mbappé y Neymar; el Barcelona, a Messi y Griezmann; el Atlético a Luis Suárez y Joao Félix; el Liverpool, a Salah y Sané... El único caso parecido es el del Manchester City.


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Butragueño y Alfonso, en 1992

El problema no es coyuntural, si no que es algo que se repite. La temporada pasada, el segundo máximo goleador del Madrid fue Sergio Ramos. Entre los delantero, el que más goles aportó fue Rodrygo: siete. Esa es una cifra bajísima. Si se sigue el rastro de los delanteros del Madrid, hay que irse hasta la temporada 1991-92 para encontrar uno que tuviera tan poca ayuda. Esa temporada, el máximo goleador blanco fue Fernando Hierro (25 goles). Tras él aparece Butragueño (20) y el siguiente delantero con más tantos fue Alfonso (5). Entre ellos, los 32 goles que se repartieron a partes iguales Míchel y Hagi.

Con Jovic fuera del plan, Mariano jugando minutos a la desesperada, Hazard a la espera de ser Hazard, Rodrygo lesionado y Vinicus desaparecido, Asensio parece ser la única vía para que la delantera del Madrid aporte goles. A los 12 de Benzema solo suman ocho más, nueve con la ayuda del chico para todo que es Lucas Vázquez. La temporada pasada se fueron entre todos a 23, cuatro menos que Benzema.

Es una tara de este Madrid que debe corregir. Porque Benzema está casi siempre pero hay momentos, como ahora, en los que tiene lagunas. Y sin ayuda ser convierten en agujeros negros.

Fuente:www.marca.com

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